martes, 27 de septiembre de 2016

Estudio demuestra que la Gasolina "Premium" no sirve para nada


Probablemente, después del tecnológico, el mundo de los combustibles petroquímicos sea el que más secretismo ostenta. Los productos y sus fórmulas se guardan bajo llave en cámaras acorazadas secretas hundidas en el fondo del mar. Simbólicamente hablando, claro. 

El resultado del secretismo industrial de estos productos no es otro que el desconocimiento que tenemos sobre lo que consumimos. ¿Qué es la gasolina premium? ¿Qué diferencia hay entre la gasolina de 95 y la de 98? ¿Por qué desapareció la de 97? ¿Es malo usar una gasolina más barata? Y estas son solo algunas preguntas situadas en la punta del Iceberg.

¿A qué llamamos gasolina premium?

Lo primero es saber de qué hablamos. La gasolina es un combustible distinto del gasóleo o diésel y se emplea (como este último) en motores. Dejando el diésel de lado, la gasolina normalmente se identifica con un número (95, 98, 87, 92...) que hace referencia al octanaje. El octanaje no explica la potencia o la energía de la gasolina, como muchos piensan, sino que se refiere a lo difícil que es que la gasolina detone, algo conocido como poder antidetonante. Cuanto más alto es el número de octanaje, más difícil es que la gasolina explote. Y la gasolina ha de explotar en el momento preciso. Ni antes ni después. Pero dejemos eso para más adelante. 

La diferencia esencial entre la gasolina de diferente octanaje es su refinamiento (mayor cuanto más alto) y el nivel de aditivos que contiene. Mientras que en España entendemos como gasolina premium (o efitec, star plus, ultimate y otros nombres comerciales) a ciertos carburantes especiales por su composición en aditivos, en México y Estados Unidos se suelen nombrar así a las gasolinas más refinadas, es decir, de mayor octanaje.

Esto puede llevar a confusión. Pero, mientras que el número de octano u octanaje solo explica su poder antidetonante, los aditivos son sustancias añadidas a la gasolina con diversas funciones. Normalmente dichas funciones suelen ser estabilizantes, anticongelantes y lubricantes. Mientras que en el continente americano suelen emplear gasolinas de entre 87 y 92 octanos, los motores europeos prefieren las de entre 92 y 98. Para evitar líos, llamaremos según la nomenclatura estadounidense a la gasolina premium: la de mayor octanaje; ya que hace referencia a su proceso de refinado. Las gasolinas con más aditivos serán llamadas especiales por contener mezclas exclusivas de cada marca.

La importancia del octanaje

No vamos a entrar en detalles termodinámicos. Pero, por pura curiosidad, los motores de explosión se basan en el conocido como "ciclo de Otto" para funcionar. Pero solo hablaremos de la parte de él que nos interesa: la explosión. La gasolina ha de explotar dentro del motor, en una parte muy concreta llamada cilindro. Este proceso permite que la gasolina se queme y empuje a su vez el pistón, que es el corazón del motor. Gracias a todo esto, cuando la gasolina explota, la energía explosiva se convierte en energía mecánica, haciendo que el vehículo o la maquinaria se mueva. La gasolina explota varias decenas de veces por segundo en un motor cualquiera. Sí, son muchas veces. Por ello, el proceso está muy medido y debe funcionar a la perfección. Pero la gasolina puede explotar no solo por el chispazo de la bujía. También puede hacerlo por un aumento de presión que no puede soportar.

La gasolina premium no es más eficiente por sí misma

Recientemente salía a la palestra que los conductores estadounidenses han gastado varios miles de millones de dólares en gasolina premium (de 93 octanos, en este caso) debido a los precios más bajos que se están viviendo en los últimos meses. Sin embargo, esto no aporta ningún tipo de beneficio ni a la conducción ni al motor. Sencillamente, es pagar más por una gasolina que no mejora nada las circunstancias.

Fuente Externa 

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